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XIMENA BORGES

RUIDO JUBILOSO, MÚSICA, TEATRO Y VIDEOS

Galardonada con dos primeros lugares en el Concorso Internazionale di Canto Lírico, Barroco y Clásico “L’Opera Rinata” de Torino, Italia, Ximena es la columna vertebral de Cirque Parallel, una hermandad itinerante de actores, artistas visuales, diseñadores, escultores, escritores y músicos que fundó en 2011 con la idea de proponer nuevas formas de hacer conciertos de música clásica y teatro. La Tempestad y su primer CD, Joyful Noise, se erigen emblemáticamente como hitos de una incipiente y exitosa carrera.

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Pocas veces tiene uno el privilegio de encontrarse con artistas que abrazan a las bellas artes con la pasión que posee Ximena Borges. Finalizando 2013, ofreció un concierto acompañada sólo de un “looper” para construir, in situ, temas tradicionales del repertorio navideño de las Américas y Europa bautizando así su primer CD, Joyful Noise. Su performance incluyó videos y al escritor/poeta Willy McKey†, quien recitó una de sus composiciones al tiempo que Ximena construía secuencias. Meses antes, había estado con su padre presentando La Tempestad en el Teatro Chacao. Ambas obras fueron muy bien acogidas por la crítica y provocaron una reacción inmediata en los medios.

Hija del célebre artista plástico Jacobo Borges y la escultora Diana Carvallo, ha sido natural que la joven soprano caraqueña haya crecido en un ambiente idóneo para llegar a ser quien es en la actualidad. Su vida se ha desarrollado entre museos y artistas de diversas corrientes y lugares del mundo. Viajó, violín en mano, por diferentes países durante su infancia y poco después de haber empezado a estudiar piano decidió acoger el bel canto con Bill Schuman en el Manhattan School of Music en Nueva York y con Isabel Palacios en Caracas. Formó parte de los Programas de Jóvenes Cantantes del Teatro Stabile di Torino, el Festival de Carmoor de Nueva York y el Festival de Montreal con el Maestro Kent Nagano. También SommerAkademie Mozarteum Salzburg con Barbara Bonney y Anna Tomowa-Sintow, Accademia di Santa Cecilia Opera Studio con Renata Scotto.

Creadora de Juliet and the Elf, plataforma musical para inspirar a los niños. Servicio donde ofrece playlist de música para compartir con los niños y la familia.

Ximena, ¿Cómo logras equilibrar tus actividades? Es difícil, sobretodo por el modo como se han desarrollado las cosas. Estas actividades están estrechamente vinculadas, el canto lírico, los proyectos multidisciplinarios y finalmente las cosas que puedo hacer sola, como ha sido el concierto de Joyful Noise. Creo que lo importante es borrar una etiqueta que me encasille. Un caso ejemplar es Sting, quien con el paso del tiempo se ha ganado el respeto y aprecio del público. Lo que hace, simplemente es él, Sting. Sea jazz, rock, pop o lo que sea, él tiene una identidad que supera esas etiquetas. Allí es donde quiero estar.

Joyful Noise representa una propuesta única que puede considerase como un hito en el país. ¿Qué planteamiento tienes en mente actualmente? Realmente lo estoy imaginando. Cuando hice Joyful Noise confieso que no lo había imaginado como una presentación en vivo. Fue a sugerencia de mi novio, quien es artista visual, que comencé a ver el proyecto en vivo como una realidad palpable.

El concierto trajo a mi memoria a Laurie Anderson. ¿Ha influído ella en tu trabajo y a partir de esa influencia surgió la idea? Quería empezar por ahí. Laurie ha sido una influencia importante en mi estilo. Me interesa mucho la textura del sonido y el sonido en sí como a ella, pero insisto en que mi mayor deseo es no ser encasillada. Amo la música pero también quiero desarrollarme en otras áreas artísticas. Hoy es Joyful Noise, mañana será otra cosa. Conocí a Laurie Anderson cuando era niña y vivía en New York, ella era nuestra vecina y fue a darnos la bienvenida con una flor. Sin embargo, este proyecto surgió realmente cuando mi novio me regaló un viejo “looper” al que llamo el “monstrico” y a partir de allí comencé a experimentar.

Ximena Borges Inicia Gira Rocktopia en diferentes ciudades de los Estados Unidos

¿Puedes explicar como funciona “el monstrico”? Bueno, tengo dos. Existen diferencias importantes entre ese primer looper y el que tengo ahora. El primero, obviamente es más limitado porque me permite hacer sólo un track. El que tengo ahora me da la posibilidad de hacer varios loops por separado y luego montarlos.

Durante el concierto llamó mi atención la sincronía entre el tema “Año viejo” y el collage de imágenes de películas famosas donde el baile era la constante. Fue divertido, ¿Cómo lograste eso? No hubo un planteamiento como tal, más bien lo intenté con algunas imágenes y el resto quedó como pudiste verlo. Fue si se quiere, muy natural.

¿Crees que eso responda a un área no estudiada que se desarrolla en esos misterios matemáticos, tal vez un fractal audiovisual?
Tal vez. Puede que sea así, no se. Tal vez.

Ximena Borges en una de sus visitas por Caracas

¿Qué aspecto de tu carrera inquieta tu atención?
Yo quiero desarrollarme en varios niveles que van más allá del simple eclecticismo, deseando que el público tenga la oportunidad de conocer un trabajo donde se concilien diversas expresiones artísticas. Sin embargo, me inquieta quedarme estancada allí.

Los puristas de la ópera no suelen ser proclives al canto popular y duramente critican a quien lo hace. Joyful Noise es sin duda una provocación, ¿Cierto?
Totalmente. Es lo que suele suceder cuando tienes una formación académica y de pronto irrumpes en lo popular. Realmente no es que me preocupe pero cuando vienes del canto lírico es lo que pasa. Sin embargo, a veces siento que algunos amigos no me dicen enteramente lo que piensan.

¿Cómo se involucró Gonzalo Grau en este proyecto?
Gonzalo es el productor musical de Joyful Noise. Yo estaba grabando y él estaba en la computadora cuando me ofreció arreglar algunos temas. Gonzalo es un músico excepcional.

Retomando el aspecto operático nuevamente y para finalizar, ¿Se corren riesgos serios desde el punto de vista técnico cuando vas de lo lírico a lo popular?
Andrea Bocelli, Luciano Pavarotti y Monserrat Caballé son ejemplos.
Desde que me inicié en el canto lírico noté que los cantantes de ópera tienen dos opciones: una de ellas es tener una carrera larga cuidando mucho la voz, lo que implica escoger un repertorio adecuado sin tomar mayores riesgos que sacrifiquen a la voz, interpretando siempre las mismas óperas y manteniéndose así durante toda la vida. Alfredo Kraus es un ejemplo. Por otro lado están los cantantes que arriesgan su voz con un repertorio que exige sacrificios. Llevas tu voz al límite. Este segundo grupo tiene una carrera más corta.

Ximena Borges canta opera y rockea!!!

Resides en New York y tus planteamientos ciertamente son vanguardistas. ¿Qué representa el arte sonoro en tu vida artística?
Representa un aspecto muy importante. En toda actividad que desarrollo existe un espacio sonoro al cual le doy preponderancia, sobre todo porque en estos tiempos todo es más tendiente a lo visual. Yo quiero que en mi obra sea el sonido el que predomine. Creo que la gente oye lo que ve, pero la intención de mi trabajo es que el espectador tome conciencia del aspecto sonoro de la obra.

Agradecimiento público para nuestro amigo Leonardo Bigott y www.revistaladosis.com Cultura Musical. Gracias por compartir esta excelente entrevista

Leonardo Bigott. Autor de la Entrevista. Periodista Musical desde 1988

La «Entrevista» fue realizada en mayo de 2013 por nuestro amigo Leonardo Bigott. Periodista musical desde 1988. Ha escrito en Letras, Premio Nacional de Periodismo, Business Venezuela, Revista Ladosis. Director y productor musical para WSSU 91.3 FM en USA y La Emisora Cultural de Caracas 97.7 FM y desde 2008 para la reconocida revista musical Ladosis Cultura Musical.

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Amo la música venezolana

FLAVIO SALA

“Amo la música venezolana pero aún no comprendo porqué no es conocida ampliamente en el exterior.”

A sus 27 años, Flavio Sala es considerado como uno de los guitarristas clásicos de mayor relevancia mundial. Concertista desde los 18, es poseedor de una impresionante técnica y un altísimo nivel interpretativo, no en vano el maestro Alirio Díaz se ha referido a él como “El nuevo Paganini de la guitarra”

Flavio Sala y su guitarra ejecutando Alma Llanera

Por Leonardo Bigott

El nombre de Flavio Sala llegó a mis oídos por primera vez el primero de Julio de 2010. Un serio testimonial en el afiche y una guitarra de apariencia un tanto extraña llamaron mi atención. Para mi sorpresa, el guitarrista apareció junto a su novia, ambos de gran altura física, y me fueron presentados. Les dije que escribía para Ladosis y la reacción de ambos me asustó porque con gran emoción gritaron ¡Ladosis! Así que allí mismo establecí fecha y hora para conversar con Flavio mientras mi cabeza daba vueltas sorteando miles de ideas. La primera, sin dudas, era escucharlo en vivo, así que asistí a su concierto el día siguiente.

Flavio nació en Bojano, provincia de Campobasso, Italia en 1983 y creció bajo la influencia del guitarrista flamenco Paco de Lucia y el maestro Alirio Díaz. Estudió con Pasqualino Garzia y con Oscar Ghiglia. Considerado como uno de los principales guitarristas clásicos de la actualidad, Flavio ha tenido una carrera ascendente que le ha valido varios premios, entre los que destacan el Primer Premio en el «XXVI Concorso Internazionale di Gargnano» (Italia, 2001), el «XXXVI Concorso Internazionale Michele Pittaluga» (Alessandria – Italia, 2003) y el primer premio en el «Concurso Internacional Alirio Diaz» (Carora, Estado Lara, Venezuela, 2006), por mencionar sólo algunos. Ha dado conciertos en Europa, Norte y Sur América, en especial Rusia, donde goza de gran aprecio.

Flavio, ¿Hay músicos en tu familia?

Son cuatro generaciones, la mayoría pianistas dedicados a la enseñanza. Yo rompí la tradición pianística y opté por ser guitarrista.

¿Exactamente cuándo comenzaste a tocar la guitarra?

A los 7 años de edad con un profesor privado.

Tu nuevo CD tiene un claro afecto por lo popular. ¿Es así?

Sí. Me han criticado por hacerlo. Cuando abordo un género popular me encasillan con ese género, pero no me interesa realmente la opinión de los guitarristas.

Has tocado Tears in Heaven de Eric Clapton y Europa de Santana ¿Por qué?

Lo he hecho como prueba para observar un poco la reacción del público ya que son piezas famosas. He querido ver si la audiencia la reconoce, comisionando a Antonello Capuano un arreglo especial que diga de la composición y de mí como guitarrista.

Has dicho que la guitarra está considerada como instrumento de segunda clase. ¿Qué significa?

En los 60’s y 70’s la guitarra clásica gozaba de un gran estatus. Andrés Segovia, Julian Bream y Alirio Díaz agotaban las entradas. Paco de Lucía y John Williams vivieron esa experiencia, pero eso ha cambiado. He visto a Manuel Barruecos tocar en un teatro de Madrid ante una sala apenas medio llena.

Pero… ¿Qué crees que significa? Porque a veces sucede.

Es un síntoma de que algo no está funcionando. Los guitarristas y compositores tienen una gran responsabilidad en esto. Primero, creo que creen que cambiarán al mundo con la guitarra manteniendo un concepto tan estrecho del instrumento. Lo tratan como si fuera una religión. La guitarra no es eso. Segundo, el guitarrista no está interesado en la música y, tercero, tienden a escoger un repertorio que no gusta a la gente.

Es una dura afirmación ¿Cómo es eso en tu caso?

Mi interés está en la música, no estoy interesado en gente que diga “¡guao! eres tremendo guitarrista”. Prefiero que se acerquen y me digan “qué hermosa pieza musical has tocado.”

Viendo atrás, Joaquín Rodrigo hizo mucho por la guitarra, ¿no es cierto?

Fue un pianista que se relacionó con los mejores músicos de su época, Manuel Ponce, Manuel De Falla y Heitor Villalobos. Lo que critico acerca de los compositores de hoy es la música poco atractiva que componen. Cada vez van menos personas a los conciertos de guitarra. Si la gente va a un concierto de música y no le gusta, no regresan. Es lo que ha sucedido con la música contemporánea, la música aleatoria, etcétera. Ha sido diferente con la guitarra porque han muerto Andrés Segovia y Narciso Yépez, y Alirio Díaz ha dejado de tocar.

¿Significa que ha muerto?

Está en, ¡ALTO! Hay excepciones como Paco de Lucía y John Williams. Insisto, me interesa más la gente que va a casa y quiera regresar a mí concierto. Ha pasado que he llevado a amigos a conciertos y han salido aburridos diciéndome que no les invite de nuevo. Los guitarristas no entienden lo que sucede. La audiencia necesita cosas nuevas y cosas que conozcan.

¿Cómo ha respondido la audiencia en Caracas?

Ha sido grandiosa. En su mayoría han sido adultos. Cuando doy un concierto siempre pregunto cómo es la audiencia de modo que pueda tocar un repertorio apropiado a ella. En Rusia es diferente porque ves a niños, gente joven y adultos en los conciertos. Siempre es diferente.

Pareces conocer muy bien el repertorio tradicional venezolano como si fueras de aquí. ¿Cómo ha sido la reacción de la gente en cuanto a esto?

Ha sido excelente entre los jóvenes, aunque me sorprende que no conozcan Antonio Lauro o Alirio Díaz. Algo anda mal porque pareciera no haber interés y cuando hay festivales se invita a alguien y alguien invita, pero no hay nadie que hable por nosotros.

¿Qué dices de John Williams y Christopher Parkening?

John es excelente. Ha grabado el repertorio clásico tres o cuatro veces y sin embargo le han criticado por tocar la música venezolana y africana. Es una postura muy estúpida. Parkening ha hecho del estilo de Segovia su estilo, pero se ha retirado.

¿Qué puedes decir de la guitarra como instrumento?

Su importancia está en los colores que puedes obtener de ella, de lo contrario sería un instrumento muy aburrido. Debo decir que los grandes guitarristas son realmente músicos antes de guitarristas.

Tu guitarra es un tanto extraña.

Es una “Camillo Perrella”. Tiene unos topes de carbonio cubiertos por una muy delgada chapilla de madera que realza el sonido.

De La Buena Onda… 19 músicos y 12 temas más bonus track.

Es mi nuevo álbum y muy importante porque lo produje y grabé en 8 meses. Allí están Giovanni Baglioni (hijo del célebre cantautor Claudio Baglioni), Jorge Pardo, Marcus Miller, Mango y Otmaro Ruíz, entre otros.

¿Qué opinión te merece la música venezolana?

Amo la música venezolana pero aún no entiendo porqué no es conocida
ampliamente en el exterior. He notado una onda de fusión que puede ser ventajosa para exportarla. En USA, por ejemplo, no habrá mucho interés en el joropo tradicional, pero si lo mezclas con otras cosas, la historia será diferente. Ensamble Gurrufío es un excelente ejemplo.

¿Cuál es tu siguiente paso?

Estaré de gira por Rusia en recitales y con una orquesta en Febrero, Marzo, y Diciembre de 2011, y grabaré un nuevo álbum. Vendrán algunas sorpresas en el camino.

Flavio Sala

Agradecimiento público para nuestro amigo Leonardo Bigott y Revista Ladosis. Gracias por compartir esta excelente entrevista

Leonardo Bigott. Autor de la Entrevista. Agradecido

La «Entrevista» fue en el realizada año 2010 por nuestro amigo Leonardo Bigott, periodista musical desde 1988. Ha escrito en Letras, Premio Nacional de Periodismo, Business Venezuela, Revista Ladosis. Director y productor musical para WSSU 91.3 FM en USA y La Emisora Cultural de Caracas 97.7 FM y desde 2008 para la reconocida revista musical Ladosis.

Esta entrevista se realizó el 27 de julio de 2010. En 2016, Flavio grabó Mi guitarra mis amores donde colaboró Steve Howe (Yes, Asia) entre otros invitados. Es, a la fecha, su disco más reciente.

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El nuevo lenguaje de la mandolina

Jorge Torres

Jorge Torres

“Uno no escoge al instrumento, es el instrumento que lo escoge a uno”

Este orgulloso caraqueño es una de las piedras angulares de Ensamble Kapicúa y ha sido factor común en grabaciones de Aquiles Báez Trío, Eddy Marcano, C4 Trío, Fernando Alarcón (†), Ilan Chester y Pomarrosa. Actualmente le ocupa su trabajo como acompañante al lado de importantes vocalistas como Andrea Paola, Ana Cecilia Loyo, Fabiola José, Jakelin Liz, Iliana Goncalves y Marisela Querales, entre otras. Junto a Cristóbal Soto, Ricardo Sandoval y Remigio “Morocho» Fuentes, Jorge Torres se erige como uno de los más relevantes interpretes de la mandolina actual. Esta vez con 10 cuerdas y un nuevo CD!

Por Leonardo Bigott

Cuando era niño recuerdo mi habitual confusión entre mandolina y bandolina. Fue recientemente que encontré en un página de Internet que se usa bandolina para referirse a la venezolana y diferenciarla de la académica. Aunque no quedé convencido, es importante referenciar un poco la evolución de este instrumento estableciendo su parentesco con el laúd, cuyo origen nos lleva a Irán donde se le conoce bajo el nombre de barbat. Serán las invasiones islámicas las responsables de difundirlo por toda Europa. Alcanzando popularidad en el Renacimiento, el laúd sufrió cambios importantes, sobre todo en Andalucía, por lo que algunos consideran que la mandolina o bandolín desciende de éste. En los primeros años del siglo XIX la mandolina llega a Venezuela y es también el momento en el cual aparecen las primeras estudiantinas en las ciudades de Mérida y San Cristóbal. La historia es fascinante pero dejémosla para otra oportunidad.

Este amante de la capital, criado en La Candelaria, inició su transitar por la música en el Instituto de Educación Integral cuyo pensum era de inclinación artística. Tenía unos 6 ó 7 años. Ubicado en San Bernardino, este colegió fue el punto de partida en la carrera musical de Jorge Torres quien a sus 29 años recuerda aquellos días con especial deferencia porque fue precisamente allí donde se inició en el cuatro, las artes escénicas y el canto coral, lo que más tarde sería determinante en hacer de la música su modo de vida.

Su temperamento callado y reflexivo revela con verbo meticuloso la influencia familiar en su desarrollo artístico. Jorge cuenta pausadamente como han sido su padre y la escuela los factores que han contribuido a su formación musical, y no deja de señalar que su abuelo materno llegó desde Colombia, donde era escultor, para cantar en el Teatro Baralt de Maracaibo como invitado. También comenta que su tío Tiburcio era un lutier que fabricaba cuatros, mandolinas y otros instrumentos que solía tocar de modo empírico. Ambos casos son referentes importantes que, aunado a otros aspectos esenciales, hacen de Jorge Torres uno de los mandolinistas más importantes de Venezuela, hecho evidenciado en las grabaciones de Ensamble Kapicúa: Musikapicú (2005), Bravedad (2011) y Estado Natural (2011), su primer CD como solista. Ahora nos da un abreboca de lo que está por ofrecernos.

Jorge Torres ajustando detalles antes de un concierto en Medellín

Tu primer CD es un excelente testimonio de los tiempos que corren para la música venezolana. ¿Qué nos traes esta vez?

En mi primer CD mi motivación era hacer algo diferente a mi trabajo en Kapicúa. Mi nuevo trabajo es en formato de trío con Edwin Arellano en el bajo y Abelardo Bolaño en la batería. Están también dos excelentes percusionistas que son Carlos “Nené» Quintero y Rolando Canónico. Lo más resaltante para mí es que este es un repertorio propio específico para la mandolina de 10 cuerdas, instrumento de poca data en el país. La diferencia esencial es un Do grave adicional si la comparamos con la de 8 cuerdas. No podría tocar esta música bajo otro formato.

¿Ya está disponible en las tiendas?

Esta completamente grabado y todas las composiciones son mías pero aún no ha sido lanzado al mercado. Espero hacerlo antes de fin de año.

¿Por qué escogiste la mandolina?

El famoso mandolinista brasilero Hamilton de Holanda dijo una vez que no es uno quien escoge al instrumento sino el instrumento quien lo escoge a uno. En mis primeros años experimenté con el cuatro y la guitarra pero fue cuando tuve la mandolina en mis brazos que sentí ese ‘click’ natural que te dice que allí es la cosa.

¿Hay algo que puedas señalar como definitivo además de eso?

Sí. Me llamó mucho la atención que la mandolina dentro de la estudiantina era la que llevaba la melodía. A partir de allí fue como una adicción. Está también el hecho de los importantes aportes de los mandolinistas a la música venezolana. Existen también intérpretes que han experimentado mucho con afinaciones alternas. Hoy en día trabajo más con la mandolina de 10 cuerdas lo que significa 5 cuerdas de orden doble que le otorgan otras características que me atraen. Agradezco a José Morillo mi primer profesor de mandolina.

Hablas con orgullo de Caracas. No es usual en estos tiempos.

Sí. Siento que le debo mucho a esta ciudad porque es un lugar donde suceden muchas cosas a la vez. Compartir con grandes talentos como Aquiles Báez, Orlando Cardozo de Pabellón Sin Baranda, Raimundo Pereira, y Edwin Arellano de Los Sinvergüenzas, ha sido un privilegio propio de acá.

Jorge, entiendo que creaste Pepperland. Como decimos en el argot, todo un trabuco.

Sin dudas. La buena noticia es que ese es otro CD que sale este año. Xariel Sarabi sugirió un proyecto tipo Beatles y yo le di forma. Fue fácil y rápido escoger a los músicos idóneos. Hana Kobayashi por su conocimiento del grupo fue una elección primordial. Mi idea ha sido interpretar la música de los Beatles con ritmos criollos. Su música es muy maleable y con estos músicos, el éxito está garantizado.

Kapicúa tiene un sitial de honor en tu carrera. ¿Qué nos dices?

Edward Ramírez y yo estudiábamos juntos. Esa es la semilla de lo que en un inicio fue Ensamble Diávolo, como Ensamble Gurrufío. Luego de varios cambios, Álvaro Paiv entra y da al grupo un ordenamiento importante. El grupo sigue activo. Sin dudas es un hito porque fue allí donde comenzaron muchas cosas, aunque la intención inicial era
pasarla bien. Recuerdo los toques los días miércoles en el café de la Fundación Bigott.

¿Ha habido algún giro que te ha alejado del camino musical?

Sí! Hubo una época en la que estuve fuera del conservatorio y había dejado el instrumento. Estudiaba en el colegio Nazareth donde el concepto era distante de lo artístico. Dejé el instrumento por el deporte y otras cosas. Tenía que adaptarme.

¿Qué otros proyectos ocupan tu tiempo actualmente?

Acompaño a varias cantantes. También tengo con Andrea un proyecto muy hermoso que se llama Mi juguete es una canción. Se trata de un proyecto que emplea muñecos por Mariana Arias y que son figuras de compositores venezolanos. Simón Díaz, Gualberto Ibarreto y otros. El objetivo es resaltar los autores venezolanos a través de su música y la participación directa de los niños. Allí soy el director musical. Con esta
idea queremos hacer un homenaje a Caracas con personajes como Morella Muñoz, Billos y otros. También está otro interesante proyecto de Nené Quintero llamado Terapia, y Multifonía, proyecto de música de cámara que lidera Edwin Arellano.

¿Qué recuerdas de tus inicios con especial afecto?

Mis estudios de guitarra cuando estaba en 6 to ó 7 mo grado. Me gustaba mucho la música de Leo Brouwer y Antonio Lauro. Edward y yo practicábamos juntos. Era algo personal. Incluso tocábamos piezas de Metálica. También eran los días en los que hacía mucho teatro y cantaba en la coral bajo la dirección de Raimundo Pereira. Esto último es de gran importancia porque es este profesor quien convence a mi padre para que yo estudiara música.

Leonardo Bigott. Autor de la Entrevista. Agradecido

La «Entrevista» fue realizada en el mes de julio del año 2015 por nuestro amigo Leonardo Bigott, periodista musical desde 1988. Ha escrito en Letras, Premio Nacional de Periodismo, Business Venezuela, Revista Ladosis. Director y productor musical para WSSU 91.3 FM en USA y La Emisora Cultural de Caracas 97.7 FM y desde 2008 para la reconocida revista musical Ladosis.

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Alexis Rossell y sus HUELLAS

Mi música está hecha para ser tocada con orquesta sinfónica…

Alexis Rossell y Su Venezuela Joven conforma uno de los hitos más importantes dentro del desarrollo de la música popular venezolana. Si bien es archiconocido por quienes hoy rondamos cinco ó seis décadas de vida, la historia ha sido injusta con este arreglista y compositor que tanto ha dado al país. Hoy comparte su historia con musicavenezolana.com

Por Leonardo Bigott

Este falconiano egresado de la Escuela de Música Juan José Landaeta tuvo una aparición estelar durante el tributo que se le rindiera al célebre compositor Vytas Brenner (†). Buena parte de la multitud que colmaba la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño reconoció con sus aplausos a uno de los principales arpistas del país cuya obra es conocida por la integración de sintetizadores, guitarra y bajo eléctricos, batería e incluso trombón, bandola, requinto larense y mandolina, llenando de nuevos colores y texturas a la música venezolana. Temas como “Horizontes”, “Churún Merú” y “El Cordonazo” son algunos de los más conocidos de este compositor, siendo el último el que mayor presencia radial ha tenido.

Alexis Roussell

Esta tierra musicalmente bendita, esmerada siempre en revelar lo más sublime del alma humana, posee entre sus hijos a grandes arpistas como: Juan Vicente Torrealba†; Juan Galea, Hugo Blanco, Carlos Guedes, cuya arpa está arraigada en el jazz; Eduardo Betancourt, uno de los más importantes en la actualidad; y Leonard Jacome quien, con su arpa eléctrica fabricada para él por CAMAC-HARPS, es un constante explorador en busca de nuevos sonidos y nuevas formas musicales. Alexis Rossell es uno de los más significativos arpistas del siglo pasado y lo que va de éste. Sus diversas presentaciones en Venezuela y Estados Unidos entre 1982 y 1997 y su dilatada discografía que incluye relevantes trabajos como El Cordonazo (1980) y Torbellino (1981) son testimonios de una historia musical rara vez contada y en consecuencia poco conocida pero que hoy es revivida por las palabras del autor que pese a la injusticia histórica ha sido galardonado con el Premio «Escenario Juvenil» por «Producción Discográfica Del Año” – 1978. Designado para inaugurar las transmisiones a color por televisión, 1979. Nominado y galardonado con el Premio «Escenario Juvenil» por «Agrupación Musical Del Año», Ese año también recibe la nominación al «Guaicaipuro De Oro» como «Compositor del Año». Al año siguiente es galardonado con la distinción «Flor Siempreviva» otorgado por la organización «Arte de Venezuela» por su productiva labor musical. Y 1.996, recibe el «Botón del Municipio» Baruta por: «Su extensa labor formando nuevas generaciones en el campo musical».

Además de su obra artística, Alexis ha desarrollado una extensa labor como docente en diversos colegios y casas de cultura que incluyen al Madre Matilde, Santa Rosa de Lima, Sorocaima, La Concepción, el Centro Social y Cultural de El Hatillo, entre otros. Igualmente ha dictado una extensa cantidad de talleres.

Hoy con un nuevo disco (Huellas) bajo el brazo nos cuenta como ha ido evolucionando su historia desde que tocó el arpa por primera vez hasta el presente.

  • Alexis, ¿Cuándo y dónde naciste?
    Nací en Coro, Estado Falcón el 3 marzo de1951.
  • ¿Cuándo te iniciaste en la música y por qué el arpa?
    Hay una foto de infancia donde salgo con un cuatro en la mano pero lo que me llamaba la atención era el acordeón porque lo veía como un juguete que uno estiraba y luego encogía. Fue tiempo después con la aparición de Hugo Blanco† que empecé con el interés en el arpa. Él estudiaba con mi hermano mayor en el Liceo Aplicación. Bajo esa influencia, porque Hugo Blanco se estaba haciendo tendencia, mi hermano hizo un grupo y ensayaban en casa tocando el ritmo orquídea. Cierto día yo les acompañé en la clave y fue cuando mi hermano notó mi oído musical. Ya entonces me llamaba la atención el arpa. Fue cuando empecé a imitar a escondidas lo que Genaro Lobo, el arpista del grupo de mi hermano, hacía. Cierto día mi hermano llegó fuera de la hora esperada y me vio tocando. En lugar de reprenderme por ello me pidió que siguiera y
    reconoció que en verdad estaba tocando.
  • ¿Fue entonces que decidiste estudiar música?
    No! Eso vino años después. Lo que sucedió fue que una hija de Carmen Fisher, dueña de la Academia de Música Fisher le comentó a la mamá que había un niño en el colegio que tocaba muy bien el arpa. No logré entrar en la academia pero sí aparecer en un programa del canal 5 que ella tenía donde yo debía tocar arpa y cuatro y debía aparecer cada miércoles durante un año. Eso me relacionó con mucha gente del medio.
  • ¿Cómo surge tu estilo?
    Yo escuchaba mucho a Juan Vicente Torrealba y Hugo Blanco. Ellos eran mis maestros virtuales. Ya a los 12 años compuse mi primera canción titulada “Horizontes”. Hugo ya había pegado “Orquídea” y “Moliendo café”. De esas dos corrientes tenía ese ritmo de Hugo y cosas como “Concierto en la llanura” de Juan Vicente. El siguiente paso fue aquello que hacía el locutor Cappy Donzella llamado La Experiencia Psicotomimética y que fuera creada por José Ignacio Pérez Perazzo cuya primera edición fue el 20 de abril de 1968 en el Teatro Caracas. En este momento nos hemos apoderado de sus mentes… viendo a aquellos jóvenes enloquecidos se comenzaron a cruzar ideas en mí cabeza sobre usar guitarra eléctrica etc… ¿Por qué no?, me decía. Era 1972… por ahí.
  • Entonces ¿Qué vino luego?
    Bueno… conocía a un teclista llamado Jorge Salamanca y al bajista Antonio Alcalá y comenzamos a experimentar con “Horizontes”. Luego “Churún Merú”
  • La historia no ha sido muy justa contigo, sobre todo si consideramos que eres uno de los pioneros en haber fusionado la música venezolana con otros elementos. ¿Sientes que hay un público que aún te sigue?
    Fue a raíz del homenaje a Vytas Brenner el pasado año que noté una reacción favorable del público cuando fui presentado. Comencé entonces a repensar muchas cosas.
Alexis Roussell
  • ¿Qué sentiste?
    Sentí que la gente no me había olvidado. Debo decir que gracias a las redes la gente me dice “ah! tú eres el del arpa, el de Venezuela Joven”. Esos seguidores están de los 40 años de edad en adelante, incluso 30.
  • En esta era cibernética ¿Qué beneficios te han traído las redes sociales?
    Debo decir que gracias a Facebook he tenido una respuesta positiva con mis seguidores a través de la cual me han preguntado cómo se puede conseguir mi música.
  • ¿Es posible?
    Sí porque por años he sido de esas personas que todo lo guarda. Desde que comencé siempre tuve la costumbre de guardar todo. En aquellos días le pedía a las disqueras que me dieran una copia de lo que grababa. Así lo hicieron y nunca he tenido problema con ello. Todo eso está digitalizado @190.
  • ¿Cuándo hiciste tu primera grabación?
    Fue en estudios del este en los 70s. Allí grabé mis dos primeros temas y me dieron el master de aquellas grabaciones en 15 rpm (profesional) en lugar de 7 rpm (comercial), luego fue en estudios Fidelis donde también me dieron el master. Posteriormente grabé en TH (Top Hits) para hacer varios discos.
  • Según la página www.síncopa.com tu discografía abarca 10 álbumes entre 1976 y ¿Es así?
    Son más. Yo empecé a regrabar los temas procurando mantener el arreglo original y que aunque los derechos de autor son míos no así lo de la distribución. A esos álbumes debes añadirle dos grabaciones para estudiantina y otra que editó una empresa privada que se encargaba de asesoría gerencial cuyo nombre no recuerdo. Ese álbum se llamó Haciendo algo diferente. Además de 5 CDs que eran los que la gente me pedía por Internet.
  • ¿Qué impacto tuvo la crisis de los 80s en tu desarrollo artístico?
    Aquella crisis trajo como consecuencia que la disquera cerrara. Quedé en el limbo y no grabé más nada. Sin embargo, tenía los masters. Varios años después comencé a preocuparme porque las cintas comenzaban a sufrir un deterioro. Fue entonces cuando alguien me dijo que reeditara ese material. Sin embargo, no fue lo que hice en lo inmediato. En su lugar monté un estudio de grabación en mi casa y digitalicé todo el material, llegando incluso a mejorar la calidad del sonido.
  • ¿Qué hiciste entonces?
    Hasta hace dos años le enviaba a la gente la colección completa vía courier. Recuerdo que a Miami envié muchos. Esa tarea de digitalizar se tradujo en que gente amiga me trajera sus LPs para digitalizarlos. Curiosamente la gente me decía que me quedara con los discos lo cual trajo como consecuencia que hoy tenga muchos discos de vinilo que ahora parecen estar de moda nuevamente.
  • ¿Cómo llegas al homenaje a Vytas?
    Los productores Orlando Zurita y Emmanuel Abramovits me llamaron un día para pedirme que participara en el homenaje a Vytas. El argumento era que yo conocía muy bien su música. Acepté y fue entonces que me di cuenta, por la fuerte ovación que vino después de ser presentado en ese homenaje, que había un público que me seguía.

Hay gente que piensa que yo toqué con Vytas Brenner pero eso no fue así. Lo que sucedió fue que con el accidente donde perecieron varios miembros del grupo Madera, Vytas perdió a tres de sus integrantes. Sí debo decir que nuestro enfoque de la música era similar pero el usaba elementos de jazz y yo no. Cierto día se presentó en mi casa con su representante y me explicó que tenía un concierto en El Poliedro y quería que tocará con él un tema al arpa y otro al cuatro por ser yo quien entendía muy bien lo que él estaba haciendo con la música. Yo fui su invitado. También recuerdo que tocó Gerry Weil.

  • ¿Qué te ha ocupado en los últimos años?
    Tengo un proyecto para tocar con una orquesta sinfónica pero francamente el país no ayuda. En 2009 llamé a unos músicos e hice un pequeño ensamble sinfónico que presentamos en el Centro Comercial Paseo El Hatillo. Aquello colapsó, fue todo un éxito. La respuesta de la gente fue excelente pero cuando pasamos el proyecto a las diversas orquestas el argumento siempre es ¡no hay presupuesto! Esa es la ambición que tengo porque mi música está hecha para eso, para ser tocada con orquesta sinfónica. Y ahora mi nuevo disco al que he titulado Huellas.
Leonardo Bigott. Autor de la Entrevista. Agradecido

La «Entrevista» fue en el realizada año 2017 por nuestro amigo Leonardo Bigott, periodista musical desde 1988. Ha escrito en Letras, Premio Nacional de Periodismo, Business Venezuela, Revista Ladosis. Director y productor musical para WSSU 91.3 FM en USA y La Emisora Cultural de Caracas 97.7 FM y desde 2008 para la reconocida revista musical Ladosis.

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Lo mío son las maracas

Manuel Rangel disfrutando de su pasión

MANUEL RANGEL
La emancipación de las maracas.

«Las nuevas generaciones vienen con nuevas ideas y una visión más amplía de la música. La academia continua con viejos esquemas»

El excelso maraquero representa en la actualidad una de las propuestas más sólidas del instrumento. Poseedor de una finura y estilo únicos, Manuel es una constante dentro de las diversas propuestas donde lo académico y popular suelen encontrarse. Ganador de diversos premios nacionales e internacionales y frecuente invitado de diversas concepciones musicales, Manuel ha elevado el arte de tocar maracas a predios inusitados. Cuatrista y guitarrista en sus orígenes, sigue teniendo el secreto entre sus manos.

Por Leonardo Bigott

Alfredo Naranjo, Huáscar Barradas, Gonzalo Teppa y Prisca Dávila son algunos de los laureados músicos que han demandado el talento de Manuel Rangel. Su habilidad y creatividad con el instrumento son tan atractiva a la vista como al oído, por ello, su nombre es parte indisoluble del sencillo instrumento. Rangel no es el acompañante ocasional ni el maraquero excesivo, es un músico de estricta formación que exhibe un vocabulario complejo lleno de sutilezas donde textura y color se funden con una rítmica armonía rara vez encontrada en percusionistas de su tipo. Por ello, no resulta extraño que con tan excelso nivel se le escuche en una orquesta sinfónica con el mismo ímpetu que refleja cuando acompaña a un guitarrista o se deja colar entre tambores y sonidos electrónicos. Rangel es, junto a Ernesto Laya (Ensamble Gurrufío), responsable de ensanchar el futuro de un instrumento que ha encontrado la emancipación en sus manos.

Manuel comenzó a dar pasos agigantados en 1999 y 2000, representando a Venezuela en Chile y Francia. En 2005 ganó el 1er. Premio como Mejor Maraquero en el Festival Internacional de Música Venezolana “El Silbón de Oro”, el cual es celebrado en el Estado Portuguesa. Igualmente sucedería tres años después en el Festival Internacional Villavicencio de Colombia.

Sin embargo, sus inicios poco tuvieron que ver con las maracas. Fue una estudiantina cercana a su casa, la que marcó sus comienzos. Aquella experiencia fue guiada por Orlando Padilla. Un año más tarde entró a formar parte del Conservatorio Vicente Emilio Sojo egresando como guitarrista concertista bajo la tutela de Valmore Nieves. Paralelamente, estudió armonía con Douglas Pérez y se formó, además, en Historia de la Música de Venezuela, Música Universal e Historia de la Música Latinoamericana.

En esos inusitados virajes de la vida, el entonces residente de Barquisimeto, encontró en las maracas una fuente inagotable de expresión aunque ha dejado un testimonio interesante como guitarrista llamado Instinto.

Recientemente destacó en una de las presentaciones de Noches de Guataca junto a Juan Rodríguez y “El Negro” Álvarez. El proyecto ha sido, en lo personal, uno de los más osados que se han presentado en el país en mucho tiempo. Rangel, quien en algún momento tomó la guitarra, desplegó buena parte de su talento musical bajo un contexto puramente orgánico y rompiendo esquemas considerados tal vez tabú para el instrumento.

Las Maracas

Manuel contó a Ladosis sobre un instrumento en ocasiones subestimado y sobre una carrera ascendente que lo coloca en un sitial de honor. Bien sea de palo cruzao o sin él, Manuel es tal vez el maraquero más solicitado en el país.

Resulta incomprensible a primera vista que un guitarrista se torne maraquero. ¿Cómo sucedió?

Realmente tomé la guitarra porque era lo que podían ofrecerme. Es decir, era lo que había en el momento. Simplemente el profesor observó condiciones en mí y sugirió que la estudiara. Mis padres aceptaron la propuesta.

Tal ver resulte irrisoria la pregunta pero… ¿Vives de las maracas?

Así es. Mi tiempo, además de acompañar a otros músicos en los conciertos, también lo empleo dando clínicas y talleres.

¿Por qué dejas atrás a la Capital Musical, Barquisimeto?

Fue precisamente durante un festival de jazz que la pianista Prisca me invitó a Caracas para tocar con ella luego de haberme escuchado. Eso fue una piedra angular en mi carrera porque significó entrar en contacto con otros músicos que también han querido que comparta con ellos.

Todo músico tiene sus secretos, ¿Puedes revelarnos algo?

Claro que no! Pero sí puedo decir que las maracas son tan complejas como otros instrumentos. Muchas cosas están en las muñecas y otras tantas en las manos.

Pienso que la academia está un tanto obsoleta. Me parece rígida. Tú, sin embargo, reflejas lo contrario.

Ciertamente es como dices. En lo personal, el asunto está en que las nuevas generaciones vienen con ideas muy distintas y una visión más amplia de la música. La academia va con esquemas que no van con esa visión.

¿Puedes ser más explícito?

Sí. Por ejemplo, jamás supe de armonías cuartales o pantonales hasta 2004 cuando me gradué.

Rompiendo un poco el orden, ¿Qué te motivó a escoger las maracas?

Alguien me dijo una vez: “uno no escoge al instrumento, es el instrumento que lo escoge a uno”. Creo que fue algo que sucedió naturalmente. No hablaría de escoger.

Al parecer has tenido un ascenso relativamente rápido. ¿Qué ha
sucedido en los últimos años?

Mucho. Una de las cosas que quiero resaltar es mi participación en el Festival Internacional de Percusión Tatuí en Sao Paolo, Brasil el año pasado. Allí actué como solista en la obra para maracas y orquesta de Ricardo Lorenz titulada Pataruco. Otro evento relevante fue haber acompañado al maestro Ismael Querales en su gira por Estambul y Ankara, Turquía. También mi participación en la nueva producción del grupo Raíces de Venezuela (2012).

Manuel Rangel en plena ejecución

¿Lo de Sao Paolo fue tu primera experiencia con lo sinfónico?

No. Uno muy especial ocurrió en 2007 junto al virtuoso cuatrista Leonardo Lozano y la Filarmónica Venezuela en la obra Antología Con Chipola, donde participé como solista. También fui invitado especial para dar dos conciertos de música venezolana y ser parte de la obra musical Florentino y el Diablo junto a la Orquesta Sinfónica del Estado Lara, esa vez como percusionista. Y en 2008, estuve como maraquero solista con la agrupación de cámara Virtuosis.

Has grabado para lo más reciente de Ilan Chester como invitado
especial. ¿Con quién más has grabado recientemente?

Hace un par de años participé en varios temas del álbum “El Clarinete
Venezolano” de Alcides Rodríguez y más recientemente en el nuevo álbum de Kapicúa titulado “Bravedad”.

Tu estilo pareciera ir por terrenos osados. ¿Qué dices al respecto?

No quiero revelar mucho, ciertamente habrá cosas interesantes, sólo hay que esperar.

La «Entrevista» fue realizada el 22 de abril de 2011 por nuestro amigo Leonardo Bigott, periodista musical desde 1988. Ha escrito en Letras, Premio Nacional de Periodismo, Business Venezuela, revista Ladosis. Director y productor musical para WSSU 91.3 FM en USA y La Emisora Cultural de Caracas 97.7 FM y desde 2008 para la reconocida revista musical Ladosis.

Leonardo Bigott

Agradecimiento público para nuestro amigo Leonardo Bigott, Ladosis #25

Agradecidos por compartir.